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Síndrome de Down - Autismo - La historia de Tomás

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Hola mamás luchadoras!

Soy mamá de Tomás, de nueve años, con síndrome de down, el que se mostró siempre dulce, sociable y súper simpático. Tomás comenzó a ir a un jardín común a partir de los dos años, donde se integró bien y evolucionaba lenta pero progresivamente y dentro de los desafíos propios del síndrome, mejoraba permanentemente, hasta que un día, hace un poco más de un año y medio, Tomi dejó de hablar, comenzó a tener hiperactividad, a no mirarnos a los ojos de repente, a realizar movimientos y sonidos repetitivos, a reírse sin motivo y a no responder a nuestro llamado.
En principio consultamos con el pediatra y empezamos un peregrinar de consultorio en consultorio y haciéndole estudios para descartar dificultad auditiva, problemas neurológicos y todo daba bien, pero Tomás ya no dormía de noche ni de día. Consultamos a una psiquiatra quien lo medicó con un antidepresivo y el nene respondía peor. Consultamos otra, y  lo medicó con Risperidona. A partir de allí, nos encontramos con otro nene: se dormía en todos lados, ya la escolaridad no era la misma. Paralelamente Tomás sufría de trastornos intestinales y pese a consultar gastroenterólogos y eliminar algunos alimentos como verduras y cítricos, Tomi empeoraba. Nadie nos daba una solución, ni una explicación coherente para semejante cambio. Todos decían que se trataba de modificaciones propias del síndrome de Down.
Gracias a Dios, mi marido un Domingo compró el diario Clarín con su revista Viva en donde leyó un artículo escrito por una mamá que describía los síntomas de su hijo, que inmediatamente reconocimos como idénticos a los de Tomás. Se mencionaba  la palabra "autismo" y a pesar de haber recibido un cimbronazo emocional por lo que eso implica, mi marido y yo suspiramos y nos relajamos al saber por lo menos que nuestro hijo había entrado en un espectro autista y podíamos empezar a atacar por ahí. Cuando nosotros le transmitimos la gran novedad a psicólogos y psiquiatras, no lo aceptaron abiertamente, pero nosotros hace un mes y medio comenzamos un camino nuevo. Nos conectamos con papás de CEUPA y comenzamos una dieta libre de gluten, trigo, avena, cebada centeno, caseína (lácteos), conservantes, colorantes, azúcar. En una semana Tomás comenzó a dormir toda la noche tranquilo, sin sobresaltos, se mejoró muchísimo de su trastorno intestinal, nos mira a los ojos y está muy conectado. Paralelamente, nuestra actitud con él cambió, ya no lo miramos con incertidumbre sino, que nos conectamos desde el lugar de padres que saben lo que le pasa.
Descubrimos que la función del cerebro está ligada íntimamente al comportamiento intestinal, y que la biomedicina es una gran esperanza para los niños como el nuestro. Estamos conectados con LINCA Argentina, que nos orienta en los pasos a seguir

Me encantaría que este mail sirva de testimonio para otros padres con niños con síndrome de down, con las características del mío y puedan evitar aunque no la angustia, la pérdida de tiempo hasta detectar cual es el problema.
Seguiremos en la lucha con energía y entusiasmo!!!

Claudia    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla