| Retraso Madurativo - La Historia de Belén |
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Retraso Mental Leve – Retraso Madurativo - La historia de Belén Mi nombre es Gustavo, soy padre de Belén una adolescente de 14 años, como puedo leer en las historias de niños con diagnósticos similares, Belén caminó un poco más tarde, comenzó a hablar bastante pronto pero con palabras muy ininteligibles. No fue hasta el comienzo del jardín de infantes a los 2 años y medio, que por medio de la escuela fuimos notificados de que algunas cosas no estaban bien en ella: bajo tono muscular (hipotonía), dificultades en la motricidad fina (por ejemplo para tomar el lápiz y apretar) y el dificultades del lenguaje, que aunque ya se entendían muchas de sus palabras, de todos modos no eran bien articuladas, las frases eran muy cortas, etc. Hasta el momento no presentaba dificultades para relacionarse, solía encarar a otros niños y niñas para proponerles si querían ser sus amigos y lo lograba. En ese colegio nos invitaron sutilmente a retirar a la niña a otra institución (jardín de infantes), con “menos exigencia”, eso hicimos, luego de mucho buscar encontramos un jardín perteneciente a un colegio más contenedor. No teníamos diagnóstico, comenzamos a tratarla por separado guiados por el pediatra y por la escuela: neurología, fonoaudiología, psicomotricidad, luego psicopedagogía, psicología y muchos estudios que no arrojaron ningún indicio del origen de su retraso madurativo, y así pasó el tiempo. Cabe mencionar que durante esos años (y hasta la fecha), hubo mucha angustia y especialmente desorientación de parte de nosotros los padres y que Belén fue haciéndose tímida, insegura e introvertida. Aproximadamente a los 7 años, obtuvimos un diagnóstico de Retraso mental leve producto de la interconsulta con otra psicopedagoga la cual le hizo la batería de tests de rutina. En su apariencia física ella es como cualquier otra adolescente de su edad, asiste a un colegio normal y a partir de 3 año de EGB mantiene un programa de integración escolar con una integradora que depende de un colegio de educación especial, esto fue de mucha ayuda en lo escolar. Sus compañeros la trataron bien a lo largo de todo su trayecto escolar, siempre fue más lenta, más aniñada y se frustraba y lloraba con facilidad en el colegio. Actualmente pasó a tercer año del secundario. A pesar de ser tratada bien por su grupo lo que fue acentuándose fue su falta de amigas o amigos, ella fue quedando en soledad, se fue haciendo invisible, dado que especialmente en la entrada de la adolescencia los intereses de sus compañeras cambiaron y ella aún permanece con preferencias de niñas menores. Es muy doloroso cuando nos plantea que no tiene amigos, que se siente sola, que la vida no tiene sentido, en el chat al principio le hablaban, pero por su lentitud o diferencia en los temas de interés, ya no aparecen sus compañeras, jamás se las ve conectadas como para que ella las vea, por lo cual, quedó sola también por esa vía de comunicación. Va a baile, ama la música, adora hacer teatro, pero no puede compartirlo con nadie. Hemos buscado y buscamos, lugares con chicos con intereses similares a los de ella para que salga y comparta con pares, y buscamos especialmente contactarnos con otros padres con problemáticas similares, pero aún no lo logramos. Soñamos con verla sonreír por que logre tener una dos o más amigas o amigos, nos desespera que la excluyan, que se encuentre sola en los recreos o en casa… Quizá nuestra historia sirva para otros padres que se encuentren con hijos de edades similares en situaciones similares o para que otros con niños menores que Belén puedan ser proactivos y prever de antemano estas situaciones. Antes vivíamos todo esto hacia adentro, hoy hemos dejado muchas negaciones de lado y nos estamos abriendo a otros, por el bien de ella, el nuestro y el de otros padres con los cuales podamos conectarnos e intercambiar todo lo que pueda ayudarnos mutuamente. Sabemos que los niños como Belén pueden disfrutar de la vida, que tienen la plena capacidad de hacerlo, que bueno sería que se vinculen de alguna forma, que puedan llamarse, chatear y si viven cerca, encontrarse, visitarse, estrechar vínculos, ellos tienen derecho a ser felices, quizá juntos podamos ayudar a que ese, nuestro sueño, y el de muchos padres se haga realidad. Nosotros estamos abiertos. Gracias por leer esta breve reseña de la historia de Belén. Gustavo
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