|
Cuando decidí escribir la historia de Matu no sabía como empezar, creo que la bendición de su llegada fue lo mejor que nos pudo pasar.
En 1999 nació Tomás mi hijo mayor, es un ser dulce y encantador.
Cuando tenía 5 años decidimos que una compañía estaría bien. Nació Zoe, que lamentablemente nos dejó a minutos de haber nacido. Nadie puede predecir lo que va a pasar, pero la pérdida de un hijo es tan devastadora que no hay palabras para explicarla.
Tomy a pocos metros de todo esto, comenzó a decaer y nosotros con él. Con ayuda de terapia nos empezamos a levantar muy de a poco, y en el medio de todo este torbellino y a sólo tres meses de despedir a mi hija, quedé embarazada de Mateo.
Esta es la historia de Matu, el angelito que nos vino a secar las lágrimas y quitar las penas a todos, incluyendo a su hermano mayor, Tomy.
Matu, tuvo que llegar prematuro, mucho riesgo para los dos después de una cesárea reciente. 3,350 kg. Y 36 semanas. Un muchachito berrinchudo y sonriente que no nos dejó dormir por dos años y que nos dimos cuenta que iba a necesitar más ayuda que el resto. Caminó al año y 3 meses, dejó la teta al mismo tiempo, pero nunca habló.
Comenzó con terapia del lenguaje antes de los dos años, jardín maternal al año.
Estudios hechos? Audición, endocrinológicos, neurológicos, psicológicos, psicopedagógicos, psiquiátricos, cardiológicos, hematológicos, sigo? Tenemos una carpeta grande, grande de estudios. Todos geniales, Matu clínicamente no tiene nada. N A D A
Pero NO HABLA, se desconecta de a momentos, grita, rompe.
No sabíamos que hacer, más de lo que hace por semana no puede hacer…
*Jardín común de lunes a viernes jornada por la mañana.
*Jardín especial lunes y jueves jornada por la tarde.
*Fonoaudiología dos veces por semana.
*Psicopedagogía una vez por semana.
Recién cuando cumplió los 4 añitos, en enero de 2010, tuvimos su diagnóstico: Disfasia Expresiva.
Comentando todo esto a una amiga que pasa por una situación similar, nos comenta de un tratamiento de biomedicina, que recién se inicia en Argentina, pero que busque información ya que en el resto del mundo es muy conocido y muy efectivo.
No esperé mucho, al otro día pedí una entrevista en LINCA.
Desde entonces, Mateo es otro nene. Vive conectado, no habla pero se comunica todo el tiempo. Mejoró su concentración y atención. Y a nivel motriz demuestra firmeza, ya no se cae torpemente, trepa, va a una plaza sin miedos y se lo ve feliz jugando.
Estamos agotados, las terapias de nuestros hijos llevan todo el día todos los días. Pero ver que avanza, que se siente bien, nos hace pensar que vale la pena el esfuerzo, las terapeutas, sus médicos, la dieta, etc. Todo va hacia el mismo camino, que él esté bien y feliz. Que sea aceptado por nosotros y por los demás tal cual es. Después de todo, todos somos distintos, ¿porqué él sería la excepción?
Gracias a todos por leer mi historia, pensé que sólo la escribiría como terapia, pero me alegra mostrársela al mundo.
Adriana Peralta Oubiña
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|