| Autismo - La historia de Juan Pablo - |
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Ante todo: gracias! Mi hijo, Juan Pablo Miguel Yrigoy, 28 años, fue diagnosticado en principio con autismo infantil precoz. Luego, como corresponde al protocolo DSM IV, TGD: autismo. Yo supe a sus 8 meses de edad que el era autista. A los 3 años, confirmaron este diagnostico. Allí ya venia luchando, en nuestra ciudad de origen para integrarlo, para atraerlo al mundo. La obra social no nos respondía, así es que creamos con otros padres un centro de día. Allí concurrió desde los 8 años hasta los 14. Tenía su médico neurólogo, su psicóloga, el parecía avanzar...paso a paso. Nosotros, mi hijo y yo, habíamos logrado enseñarle algunos hábitos, decía algunas palabras. Sabe nadar muy bien, andaba en bicicleta, a caballo. Lo que más le gusta es el agua. El tratamiento medicamentoso era vitaminas del complejo B, más una pequeña dosis de Risperdal, y también, Akineton, para contrarrestar efectos indeseados. Pero, a medida que crecía, su conducta atípica molestaba a los vecinos. Y cuando no pudo ir mas al centro de día, la situación se agravó. El ya no podía salir afuera, era agredido, nos gritaban que nos fuéramos... Así es que viajamos a esta ciudad, veníamos periódicamente a hacerle estudios, RMN, genéticos, vinimos con la idea de que lo viera un especialista en autismo. Nada de eso sucedió...y por una crisis que tuvo en el hospital, terminó internado en una clínica primero, en un hogar, después. Allí fue medicado con altas dosis de neurolépticos, que le han dejado secuelas muy graves. Cuando lo sacamos de allí, el estaba muy mal, casi moribundo, pero se repuso, y estaba por ingresar a un muy buen lugar. La obra social del ejercito me rechazo el presupuesto, y temiendo un juicio, me dio “libertad” para buscar otro- y allí está, en un hogar, que para nada es como debería ser, en el sentido terapias para autismo. Pero, al menos, esta cuidado. A nosotros nos pasaron los años, tenemos una penosa situación económica, vendimos nuestra casa, todo para que el tuviera la mejor atención en la ciudad capital. Hoy, Juan Pablo tiene su salud muy comprometida. Tiene epilepsia de difícil control, presunción de encefalopatía, parálisis facial, ha sufrido dos intervenciones quirúrgicas, todo por los efectos colaterales indeseados. Los neurolépticos, yo ya sabia esto, no pueden administrarse indefinidamente, y menos en grandes dosis. Otra cosa: la vitamina B. Gracias a eso, mi hijo aun esta en pie. Además, los neurolépticos, en el caso de los autistas, no dan mucho resultado. Pueden sedarlos, nada más que eso. Y nada menos. Si los autistas más bien necesitan ser estimulados... A todos un gran abrazo, Maria Benitez Yrigoy. email:
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